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Muletillas en inglés: el problema no es dudar, es dudar en español

Los nativos dudan todo el rato. Lo que te delata en inglés es tu «eh» español y dudar a mitad de frase. Cómo cambiar de muletillas y dónde colocar la pausa.

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Muletillas en inglés: el problema no es dudar, es dudar en español

Te preguntan algo en una reunión en inglés, buscas la palabra y te sale un «eeeh…» largo. Luego te pasas la tarde pensando que tienes que eliminar ese sonido. Es el consejo de siempre: «no uses muletillas». Y es un mal consejo.

Dudar no es el problema. Los nativos dudan constantemente: en un corpus clásico de conversación británica, el hablante típico produce 17,3 muletillas por cada 1.000 palabras. Lo que te delata son dos cosas: que dudas con sonidos del español (eh, este, o sea) y que dudas en mitad de la frase, entre el sujeto y el verbo. El arreglo no es callarte, sino dudar en inglés (uh, um, well, I mean) y llevar la pausa al borde de la frase.

Los nativos dudan todo el rato, y el examen lo sabe

En inglés, uh y um forman parte del idioma. Herbert H. Clark y Jean E. Fox Tree analizaron 170.000 palabras de conversación grabada y lo dejaron por escrito en Cognition: «uh y um son palabras convencionales del inglés, y los hablantes las planifican, las formulan y las producen igual que cualquier otra palabra». En su muestra de 65 hablantes, la frecuencia iba de 1,2 a 88,5 muletillas por cada 1.000 palabras. Nadie habla sin ellas.

Los exámenes oficiales también cuentan con que vas a dudar. Los descriptores públicos del IELTS no exigen cero dudas ni siquiera para la nota máxima. En la banda 9, la duda solo se usa «para preparar el contenido de lo siguiente que vas a decir, y no para encontrar palabras o gramática». Lo que se puntúa no es si dudas, sino por qué dudas.

La duda también ayuda al que escucha. En un experimento de la Universidad de Edimburgo, las palabras que venían después de un er se recordaban más en una prueba de memoria posterior. Daniel Erker y Joanna Bruso lo resumen así en su estudio de 2017: «en lugar de ser interrupciones torpes, las pausas llenas facilitan tanto la producción como la percepción del habla».

Tu «eh» tiene acento español

Cada idioma tiene sus propias muletillas, y las tuyas suenan a español. Según Erker y Bruso, «mientras que [ə] y [əm] son las pausas llenas preferidas por los hablantes de inglés, los hispanohablantes suelen llenar las pausas con [e] o [em]». Tu eh es una e cerrada y tensa. El uh inglés es una schwa: la vocal relajada y neutra de the o del final de sofa.

Dos formas de onda abstractas en cian sobre fondo azul marino: a la izquierda un pulso estrecho y anguloso, a la derecha uno ancho, suave y redondeado

Los aprendices avanzados también lo hacen. La lingüista Jasone Cenoz grabó a cinco estudiantes avanzados de Filología Inglesa de la Universidad del País Vasco contando un cuento ilustrado en inglés. En 2.400 palabras hubo 857 pausas. Cuando la pausa era sonora, el eh aparecía en el 84 % de los casos. El um inglés salió una sola vez.

La muletilla importada te marca como extranjero. Clark y Fox Tree lo observaron directamente: «los hablantes de inglés como segunda lengua suelen importar las muletillas de su primera lengua (hemos oído ejemplos de hablantes nativos de francés, hebreo, turco y español), y esa es una de las razones por las que se les sigue oyendo como no nativos». En su lista de muletillas por idioma, las del español son eh, em, este y pues. Puedes tener una gramática impecable y que un este… te delate en medio segundo.

La muletilla se aprende como cualquier otro sonido. Lo muestra el caso inverso. Con aprendices de español cuya lengua materna era el inglés, el francés o el ruso, María J. Machuca comprobó que los de nivel avanzado producían más a menudo la muletilla española correcta que los de nivel intermedio. Además, entre los hispanohablantes de Boston que más contacto tenían con el inglés, Erker y Bruso vieron que sus pausas en español se desplazaban de la e hacia vocales más centrales, como la del inglés.

Dónde dudas pesa más de lo que crees

El oyente juzga tu fluidez por el lugar de la pausa. Jimin Kahng pidió a oyentes que puntuaran la fluidez de hablantes de inglés como segunda lengua, y el mejor predictor fue la frecuencia de silencios dentro de la oración. En un segundo experimento manipuló el audio y movió las pausas de sitio: con las mismas palabras, la fluidez percibida cambiaba, tanto en nativos como en no nativos.

Los hispanohablantes dudan justo en el peor sitio. En el estudio de Cenoz, el 57 % de las pausas llenas cayó dentro de la oración, y el hueco más frecuente era entre el sujeto y el verbo: «The frog… eh… eh… goes out of the vase». Su conclusión: «la mayoría de las pausas llenas están dentro de las oraciones. Esa posición es la que más probablemente corresponde a dificultades en la tarea de hablar y la que más afecta a la fluidez del hablante». El IELTS describe lo mismo en la banda 7: dudas que aparecen «a menudo a mitad de frase» e indican problemas para encontrar el lenguaje adecuado.

Dos filas de bloques rectangulares: arriba, dos grupos compactos separados por un hueco luminoso; abajo, el primer grupo partido por la mitad en dos bloques torcidos y separados

La regla práctica es sencilla: duda antes de empezar el bloque, no en medio. «Well… the frog goes out of the vase» suena a alguien que piensa. «The frog… eh… goes out» suena a alguien que busca el verbo.

Un repertorio corto de dudas en inglés

Los mejores candidatos de los exámenes orales de Trinity College London no dudan menos: dudan mejor. A partir de un corpus de exámenes reales analizado con la Universidad de Lancaster, Trinity concluyó que «una cosa que hacen los candidatos que mejor rinden es usar distintas formas de gestionar la duda», y recomienda muletillas como well y right en lugar de decir siempre erm y er.

Cambia cada muletilla española por su equivalente funcional:

  • «Pues…» al empezar una respuesta → Well… Es la más útil para ganar dos segundos antes de contestar.
  • «O sea…» para reformular → I mean… (Not often… I mean… he's only asked a couple of times).
  • «A ver…» cuando necesitas pensar → Let me think… o Let's see…
  • «¿Cómo se llama?» cuando buscas un nombre → Hold on, it's…
  • «Este…» o «eeeh» para pausas cortas → uh o um, con schwa. El británico escribe er y erm, pero no pronuncia la r.

Si dudas entre uh y um, usa um: su uso crece frente a uh en el inglés de Estados Unidos y del Reino Unido, en un cambio que lideran las mujeres y los hablantes con más estudios.

Cuándo este consejo no basta

Cambiar de muletilla no sirve si dudas cada tres palabras. Trinity lo advierte en sus notas: dudar es natural, pero con demasiados erms y ers «la conversación se vuelve difícil de entender e incómoda de escuchar». En una presentación preparada, además, no necesitas muletillas: necesitas pausas en silencio entre ideas.

Si tus pausas caen entre el sujeto y el verbo porque no encuentras el verbo, el problema es de acceso a las palabras, y una muletilla mejor solo lo disimula. ¿Podrías decir «I've been meaning to ask you» ahora mismo, en voz alta, sin un solo eh? Ese automatismo es lo que entrena Tabla: repites en voz alta frases cortas con un tiempo límite y trabajas las frases largas por partes, hasta que la pausa ya no te hace falta en mitad de la oración.

La meta no es hablar sin dudar, sino que tus dudas suenen a alguien que piensa en inglés.

Hoy intenta esto: graba un minuto respondiendo «What did you do last weekend?», cuenta tus eh y marca cuáles cayeron entre sujeto y verbo. Después vuelve a grabarlo y empieza cada frase con Well… o um en lugar de dudar a mitad.