I like very much: por qué tu orden de palabras te delata en inglés
El inglés no deja meter nada entre el verbo y su objeto. De ahí sale tu «I like very much this song», y de ahí salen otros tres errores de orden.
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Escribiste «I like very much this song» y nadie te corrigió. Preguntaste «Where you are going?» y te contestaron sin pestañear. El inglés perdona mucho: el mensaje llega igual. Pero cada una de esas frases lleva una etiqueta invisible que dice «esto viene traducido del español».
El inglés tiene una regla que no negocia: entre el verbo y su objeto no cabe nada. Cambridge la escribe sin matices, «We don't put adverbs between the verb and the object». El español sí te deja abrir esa casilla, y por eso tus errores de orden no son ruido aleatorio: se concentran en cuatro sitios predecibles. Los cuatro se arreglan con un movimiento mecánico, sin aprender sintaxis.
Nada se mete entre el verbo y su objeto
La casilla entre el verbo y el objeto está cerrada en inglés y ningún registro la abre. Cambridge lista el error junto a su corrección: «He usually goes to the park after school.» Not: «He goes usually to the park after school», y también «I'll post the CDs to you tomorrow», nunca «I'll post tomorrow the CDs to you». El adverbio va delante del verbo o detrás del objeto. En medio, jamás.
Le pasas un auricular a tu compañera de oficina para que oiga el tema que llevas toda la semana repitiendo. Quieres decirle que te encanta y te sale esto:
Mal: I like very much this song. Bien: I like this song very much.

Los nativos rechazan ese orden casi por unanimidad. Wei Chu y Bonnie D. Schwartz midieron con juicios de aceptabilidad que los angloparlantes nativos aprobaban «She cuts carefully the paper» solo en el 2,60% de los casos, frente al 29,67% de los estudiantes de inglés. Los aprendices del estudio eran chinos, y el chino tampoco permite ese orden: el español no inventa el error, lo hace más probable y más pegajoso. Ese hueco entre el 2,60% y el 29,67% explica por qué nadie te corrige. Para tu interlocutor la frase suena rarísima, tanto que la procesa como acento y no como error.
La razón es estructural y lleva descrita desde 1989. Bryan Koronkiewicz lo resume así: «English is a non-raising language, meaning that such movement does not occur, as it maintains a fixed word order where the verb remains in its base position». El verbo inglés se queda quieto, y el adverbio no puede colarse por delante de él. Jean-Yves Pollock derivó de ese mismo rasgo las diferencias entre el francés y el inglés en negación, preguntas, adverbios y cuantificadores flotantes, todas de golpe.
El inglés cierra otra casilla con la misma rigidez. Los adjetivos van delante del sustantivo y en una secuencia fija (opinión, tamaño, cualidad, forma, edad, color, origen, material, tipo, propósito), así que Cambridge enseña «an amazing red coat», y no «a red amazing coat». Cuando dudes, pregúntate qué adjetivo es más subjetivo: ese va primero.
Hay una excepción, y solo una. Con el verbo be, el adverbio de frecuencia se coloca detrás: Cambridge lo formula como «Adverbs usually come after the main verb be… She's always late for everything». Dices I always arrive late, pero I am always late.
«Me gusta mucho esta canción» te engaña dos veces
La frase española de la que nace el error no tiene objeto directo. En Me gusta mucho esta canción, esta canción es el sujeto gramatical y me es un dativo. Tania Stortini describe esta clase de verbos por su «non-canonical mapping between thematic and grammatical roles, in which the Experiencer surfaces as a dative object and the Theme as the subject». Al pasarlo a I like, intercambias los papeles y arrastras el mucho de camino. Dos operaciones a la vez, un solo error visible.
El español sí tiene casos genuinos de verbo + adverbio + objeto, y son los que te acostumbran la boca: Conozco bien esta ciudad, Ella comió rápidamente la pizza. Koronkiewicz confirma que ambas son opciones válidas para muchos hispanohablantes mientras que en inglés «She ate quickly the pizza» es directamente agramatical. José Camacho y Liliana Sánchez lo probaron con hablantes de español peruano y encontraron algo más fuerte: «While the preferred order is V-adv-O, the alternative Adv-V-O is also possible». En español ese orden no es una licencia poética. Es el preferido.
No todos los adverbios españoles se mueven igual, y ahí está la buena noticia. Los de frecuencia se comportan casi como en inglés, porque nadie dice con naturalidad Ella completó siempre la tarea. El problema real vive en los adverbios de manera y de grado: mucho, bien, rápidamente, completamente. Si aprendes a empujar esos cuatro al final de la frase, cubres la mayoría de tus fallos.
Tus preguntas suenan a afirmación con el tono subido
El español marca la pregunta con la voz; el inglés te obliga a insertar una palabra que no significa nada. Qiaoling He e Isabel Oltra-Massuet lo dicen sin rodeos: «In Spanish, no do-support auxiliary is required to form questions, even if the language does have auxiliaries in other contexts». ¿Juan ha ido a Tarragona? funciona tal cual. ¿Ha Juan ido a Tarragona? no funciona. En inglés ocurre lo contrario: sin do y sin inversión no tienes una pregunta, tienes una afirmación con el tono subido.
Son las seis y ves a tu compañera coger el abrigo. Quieres preguntarle adónde va, y luego enseñarle una foto del sitio:
Mal: Where you are going? / You like it? Bien: Where are you going? / Do you like it?

Este es el error que más se resiste, incluso en gente que ya se defiende bien. En una prueba de monitoreo de palabras con 37 hispanohablantes de nivel avanzado, de cinco tipos de error probados, el único que no detectaron de forma implícita fue precisamente la elección del auxiliar. El tiempo verbal, la persona y el número los cazaban sin esfuerzo, porque el español tiene morfología verbal rica y esa intuición viaja bien. El do no viaja.
Algunas variedades del español refuerzan el hábito todavía más. Esther L. Brown y Javier Rivas analizaron 882 preguntas con partícula interrogativa en el español conversacional de Puerto Rico y encontraron ausencia de inversión en el 14% de los casos. Es el patrón de ¿Qué tú piensas?. Si tu variedad ya no invierte sujeto y verbo, el inglés te pide un movimiento que no haces ni en tu propio idioma.
El sujeto que en inglés no puedes callar
«Is raining» no es un descuido de tecleo: es el español funcionando correctamente dentro de una frase inglesa. El español omite el sujeto porque la terminación del verbo ya lo lleva dentro. El inglés exige un sujeto explícito incluso cuando no señala a nada del mundo, y ese es el caso del it en It's raining.
Miras por la ventana del hostal antes de salir y avisas al grupo. Alguien descuelga tu paraguas del perchero y reclamas:
Mal: Is raining. / Is mine. Bien: It's raining. / It's mine.
Cuando alguien se sienta a contar estos errores, este sale segundo. Julio López Urdaneta codificó los ensayos en inglés de 24 estudiantes colombianos de primer semestre y encontró que el orden de palabras encabezaba la lista con 137 casos repartidos entre los 24 estudiantes, seguido del sujeto implícito con 65. Es una clase, no un ensayo clínico. Pero los ejemplos que recoge se reconocen al instante: «is mine» por it's mine, «I playing soccer» por I'm playing soccer.
El arreglo cabe en una pregunta que puedes hacerte en medio de la frase: ¿quién hace esto? Si la respuesta es «nadie» o «el tiempo atmosférico», el hueco se llena con it. Si es «la situación en general», también: It's very difficult, nunca «Is very difficult».
Por qué esto no se corrige oyendo más inglés
Escuchar más inglés no borra este error. Lydia White lo probó con 82 estudiantes y concluyó que la instrucción explícita sobre la forma supera al input positivo a la hora de que un aprendiz llegue a las propiedades reales del inglés. En un seguimiento posterior, dos semanas de avalancha de input correcto subieron el uso del orden bueno sin apenas reducir el malo. Los dos órdenes convivían tranquilamente en la misma cabeza.
Las reglas explícitas sí lo mueven. En aquel grupo colombiano, tras tres intervenciones de gramática, los errores de orden bajaron de 137 a 78 y luego a 68, y el total de errores por interferencia del español pasó de 300 a 104.

Este tampoco es el problema más grave de tu inglés, y los datos de Cambridge lo dicen. Con un banco de más de 50 millones de palabras de exámenes reales, Cambridge sitúa las preposiciones como el error gramatical más frecuente de los hispanohablantes, y el orden de palabras ni siquiera aparece en esa lista. Tove Larsson y sus colegas revisaron corpus de aprendices avanzados y concluyeron que «Only very limited evidence of L1 transfer was found in the learners' writing». Escribiendo, con tiempo para revisar, lo arreglas tú solo. Hablando en tiempo real es cuando el español vuelve a tomar el mando.
El salto difícil no es entender la regla, es ejecutarla a velocidad de conversación. ¿Puedes decir I like this song very much en voz alta, ahora mismo, sin pararte a colocar el very much? Esa distancia entre saber la regla y producirla bajo presión es la que entrena Tabla: la frase la dices tú, un reconocedor de voz puntúa lo que sale, y lo que fallas vuelve a aparecer más adelante, justo antes de que se te olvide.
Tienes que decir en inglés «Ella toca el piano muy bien» y «Ella siempre llega tarde». ¿Dónde va el adverbio en cada una?
She plays the piano really well y She's always late. En la primera hay objeto (the piano), así que el adverbio de manera se va al final, detrás del objeto, y nunca entre plays y the piano. En la segunda el verbo es be, la única excepción de la regla, y el adverbio de frecuencia va justo detrás. Con cualquier otro verbo iría delante: She always arrives late.
La próxima vez que vayas a soltar una frase con very much, a lot o well, empuja el adverbio hasta el final y déjalo ahí. Es un solo movimiento y te cubre la mitad de los casos.
Hoy intenta esto: grábate diciendo tres frases con objeto y adverbio (I like this song very much, I know this city well, She speaks English fluently) y escúchate: si el adverbio te sale antes del objeto, repítelas hasta que caiga al final sin pensarlo.